El área del Golfo de Orosei y Supramonte de Dorgali es parte del Parque Nacional de Gennargentu que, además del macizo del mismo nombre, incluye, el Supramonte de los municipios de Dorgali, Oliena, Orgosolo, Urzulei y Baunei.

Describir la excepcional riqueza natural y cultural de este territorio es algo realmente difícil.
Aquí, la montaña más salvaje se encuentra con un mar espléndido e incontaminado.
La costa del Golfo de Orosei està caracterizada por acantilados de piedra caliza coloreada, que se extienden por unos cuarenta kilómetros y se elevan por encima del mar.
Solo las playas maravillosas interrumpen esta muralla natural, atravesada por cuevas y superficies talladas.
En el tramo comprendido entre Cala Gonone y Cala Fuili, la costa es accesible, libre de rocas verticales y los acantilados que se elevan después de Fuili no superan los 30 metros de altura.
La serie de acantilados se interrumpe, después de algunos kilómetros, por la playa de Cala Luna, la cala de ziu Santoru, la Cala Oddoana y por algunas grutas, donde una de la más importante es la “Grotta del Bue Marino”, llamada así porque hace tiempo era el refugio de la foca monje, ahora casi extinguida. Pero, lo que lo hace aún más increíble el escenario detrás de algunas playas son la presencia de los cañones formados por los lechos de los arroyos estacionales que bajan desde las montañas.
Los cañones se caracterizan por una rica flora y por una fauna casi inexistente en otras regiones italianas.
Detrás de este pequeño espacio de tierra pasa la SS125 Oriental Sarda, que separa el territorio del Golfo de Orosei de la mítica montaña llamada Supramonte, la extensa meseta de piedra caliza que está dominada por unos acantilados increibles, que alcanzan una altura imponente.
Las formaciones cársicas, que se distribuyen en todo el país, han excavado profundos cañones, decenas de kilómetros de cuevas, sumideros y gargantas de enormes dimensiones.
La dureza del paisaje, sin embargo, es mitigada por la presencia de suaves valles, donde el hombre, con una considerable dificultad, se ha establecido allí desde siempre.
Esto ha sido demostrado por los restos de las antiguas aldeas y asentamientos nurágicos, también presentes en los lugares más inaccesibles de la zona.